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Por: ODECU y CENDA
CICE realiza primer estudio sobre RSE al sector
Responsabilidad Empresarial en la industria avícola chilena
El informe fue ejecutado por el Área Técnica de ODECU y el Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA), ambas, organizaciones de la Red Puentes Chle, encargadas de develar cómo es el comportamiento de las principales empresas del sector en cuanto a la forma en que producen sus productos y el impacto ambiental que su gestión produce en la comunidad, la que no ha estado indiferente ante esta situación, movilizándose para hacer cumplir sus demandas por vivir en un ambiente libre de contaminación.
ODECU fue el encargado de realizar un análisis de calidad que abarcó muestras de las marcas de pollos nacionales que se venden en supermercados Jumbo y Líder de la comuna de San Miguel, durante el mes de Julio del 2006. Corresponden a las marcas Don Pollo, Super Pollo, Ariztía y King.
El sondeo en un principio tenía por objetivo buscar el empleo de antibióticos, pues es una práctica habitual en producción animal, ya que facilita el crecimiento de los animales y limita la aparición de enfermedades, pero representa un potencial riesgo para los/as consumidores/as quienes van generando resistencia contra los fármacos.
Los resultados del estudio no detectaron residuos de antibióticos ni de sulfas, pero si altas cantidades de sal y agua. En el caso de la sal, la situación es preocupante por la alta prevalencia de hipertensión arterial entre la población, en cuanto a la adición de agua el estudio señala que los chilenos podríamos pagar hasta un 12% de peso agua al valor del kilo de pollo.
Desde 1998, la carne de pollo es la principal proteína presente en la mesa de los chilenos. El año pasado la producción superó las 456 mil toneladas. Más del 90 % de la producción los concentran tres empresas: Agrosúper (56%), Ariztía (29%), y Don Pollo (8%). El pollo, un producto que naturalmente no contiene sal, hoy juega un rol muy importante en la dieta de los chilenos, aportando grandes cantidades de sodio adicionado durante su faenamiento.
Según el análisis de etiquetado, los productores declaran: King 395 mg/ 100 g ;Súper Pollo 292 mg/ 100 g; Ariztía 292 mg/ 100 g y Don Pollo 255 mg/ 100 g de Sodio. En el caso de Pollos King que declara con 395 mg/ 100 g. de sodio.
Significa que una persona que consuma una porción de pollo de 100 gramos, consume alrededor de un gramo de sal en un alimento que naturalmente no contiene sodio. Ello sin considerar lo que se le adicionará una vez preparado.
El estudio de pollos demostró que las empresas podrían obtener ganancias por cerca de 50 mil millones de pesos anuales, a través de la venta de agua a precio de pollo. Situación que se encuentra avalada por una norma chilena permisiva. El Reglamento Sanitario de Alimentos señala que las empresas pueden agregar agua a los pollos hasta un 12 % de su peso, según señala en el artículo 293.
La Comunidad Europea (CE), en cambio, establece que los pollos congelados y ultracongelados sólo podrán comercializarse si su contenido de agua no sobrepasa el mínimo técnico inevitable. Estos son: 1,5 % si es refrigeración por aire; 3,3% si es por refrigeración por aspersión ventilada y 5,1% en caso de refrigeración por inmersión.
El reglamento europeo establece además un procedimiento para medir el contenido del agua. En Chile no existe ningún método o procedimiento establecido que permita medir en forma estandarizada el agua adicionada.
Responsabilidad Social Empresarial
El Estudio del CICE, también incorporó un análisis de la actividad avícola desde el punto de vista de los impactos ambientales y las condiciones laborales de los principales productores de pollos, que estuvo a cargo de profesionales de CENDA y contó con la colaboración de las agrupaciones vecinales de la comuna de San Pedro, la Coordinadora de Sindicatos de AGROSUPER, el Observatorio Laboral y Ambiental de Melipilla (OLAM).
El informe señala que Agrosuper ha sido llevada a juicio por las comunidades y por parte de sus trabajadores por sus políticas ambientales y que Ariztía es cuestionada por sus prácticas laborales.
El cientista político de CENDA, Martín Pascual, señala que Agrosuper es considerada por diversos estudios como responsable de los efectos desfavorables sobre el Humedal El Yali, que fue declarado territorio protegido por la Convención Ramsar de Naciones Unidas para la protección de humedales- ubicado en la Provincia de San Antonio, el cual presenta signos de degradación de sus aguas con los consiguientes efectos sobre su flora y fauna. Se pronostica su desaparición en los próximos 20 años si no se mejora las condiciones ambientales.
La empresa ha demostrado también cierta hostilidad hacia la actividad sindical. El estudio habla de numerosas denuncias y juicios que los sindicatos han entablado contra la empresa, así como las sanciones recibidas. Pero, pese a ello -los dirigentes sindicales aseguran- la empresa persevera en dichas prácticas.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), el año 2000, en su Comité sobre Libertad Sindical condenó a la empresa y solicitó al gobierno chileno tomar las medidas para que Ariztía respete los derechos sindicales. El 2001, la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados sobre cumplimiento de normativas laborales, sancionó las prácticas antisindicales de la empresa
Luego de un largo proceso judicial este año la Corte Suprema mantuvo a firme un dictamen para reincorporar a 120 trabajadores despedidos ilegalmente el año 2001, en el marco de la negociación colectiva del Sindicato Nº2 del Matadero de Panamericana en Santiago.
La instalación de guaneras en Melipilla, por los efectos en la atracción de moscas y la emisión de malos olores, así como a la generación de residuos de la empresa a través de su fábrica de alimentos, provocan el malestar de los vecinos.
El estudio de CENDA, señala que las empresas Agrosuper y Ariztía contratan poca mano de obra y con bajos salarios. Los pabellones de engorda de los pollos son de 200 metros de largo y albergan aproximadamente a 30 mil pollos al cuidado de sólo un trabajador por cada 2 pabellones. Un plantel de 120 mil pollos emplea no más de cuatro trabajadores, según consigna el estudio de CENDA. Además, a los empleados se les prohíbe tener pollos en sus casas, por temor a la transmisión de enfermedades. Esto afecta aún más la precariedad de vida de los empleados y sus familias, destaca el estudio.
26/04/2007 Llaman a empresarios de pollos a producir alimentos sin sal
La diputada Denise Pascal, junto con la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile, ODECU, y el Centro de Información del Comportamiento Empresarial llamaron a las autoridades a buscar soluciones frente a los altos índices de sal y agua en los pollos que se comercializan en el país y a realizar cambios al reglamento sanitario de alimentos.
Para la diputada Pascal, “la medida es absolutamente necesaria, por eso pedimos que también hayan alimentos más sanos y, sobre todo, para la población hipertensa, que no contengan sal. Queremos que los empresarios produzcan alimentos dirigidos a este segmento de la población”.
“El ministerio sólo puede normar la cantidad de sal en los alimentos y regularlos para que se mantengan dentro de la norma internacional. Por eso, insisto, que lo que hay que hacer es un llamado a los empresarios para que colaboren con la salud pública”, explicó Denise Pascal.
En este sentido, la parlamentaria confirmó que sostendrán una reunión con empresarios del rubro y el Ministerio de Salud para discutir esta situación.
Asimismo, Pascal confirmó que “sacamos un proyecto de acuerdo en la Cámara, para pedirle al ministerio que los pollos tuvieran un marco aceptable y similar a las normas internacionales. Actualmente, los índices en Chile están alrededor del 12% de sal por cada kilogramo”.
En tanto, Stefan Larenas, presidente de la ODECU, argumentó que “según estudios realizados por nuestra propia organización, los chilenos estamos consumiendo cerca de 12 gramos de sal al día lo que es altísimo, tomando en cuenta que la Organización Mundial de la Salud recomienda sólo cinco gramos diarios”.
A raíz de ello, el dirigente de los consumidores insistió en que “debe existir el derecho a elegir el tipo de alimento que uno quiere consumir. Hoy se está cambiando la normativa y se ha logrado reducir los índices de sal. Pero nuestro objetivo es advertir a la opinión pública que si no se soluciona este problema, vamos a tener graves consecuencias desde el punto de vista sanitario”, concluyó.
Responsabilidad con la calidad de los productos
El coordinador del CICE, Gilberto Ortiz, señala que las conversaciones con el MINSAL para cambiar la norma que permita rebajar los niveles de agua y sal en los pollos, es un avance importante y valoró la postura de la Asociación de Productores Avícolas (APA) entidad que en enero de este año, en una areunión con el equipo CICE, declaró su voluntad de corregir el exceso de agua con que hoy los consumidores chilenos compran estos productos.
Ortiz explicó que uno de los indicadores para medir el grado de Responsabilidad Social de la Empresas son las condiciones en que éstas elaboran sus productos, “la transparencia en la información que se entrega es vital para establecer una relación de confianza entre el cliente y el producto, que de ser producido en óptimas condiciones de higiene y seguridad, respeto laboral y ambiental, claramente representa un valor agregado que en la actualidad es muy valorado por los consumidores”, enfatiza Ortiz.
Archivo Recomendado:
Responsabilidad_Empresarial_en_la_producción_avícola_chilena.pdf
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